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sábado, 24 de mayo de 2014

Antes de que todo cambie

Dejarte ser por introspección, caer sobre genios desde la rama de un algo,  la vida en la mochila, visión obtusa sin más, cuentacuentos sin fronteras o pretensiones, mentidades ciertas, divertidísimas.

Luciérnaga del día, tozuda sin zapatillas, juventud sin interrupciones, como fluye si me escapo, peros y más, pero aprendo, fuera bambalinas y aceptas porque así eres, o lo intuyes entre comillas.

Melodía difusa, domesticando futuros, si acaso y me dejo. Cuantos misterios, tempo de algún reloj ignorante que pretendo olvidar, pliegues de mujer, risa de picariña.

Demasiado presente, sensorial e intenso, este momento que resumo en 25 años.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Las palabras que se lleve el viento



    Se pueden convertir en sutilezas enfáticos argumentos, crear equívocos e inventar expresiones de vodevil, lidiar con líricas aliteraciones y barrocos recursos retorcidos. Espiarlas en su simple desnudez o revestirlas de ironía, sátira, crítica, de aparente absurdo o de pretendida objetividad, la más embustera de todas sus posibles galas... Desde la calma, la pasión, el desahogo, o en cualquier proyección de esa razón que empuja nuestros dedos, se ennoblece la sangre y muda su piel en una bocanada de pura expresión azul.

Mil valen menos que una imagen, protesto. Téjelas, atrévelas y permite su derecho a ser imaginadas. Pues no sé tú, pero creo que la fuerza creativa del texto, en esa única combinación de espacios y grafemas, cambia destinos, convence, ayuda, instruye y despierta a la vida.

Por ello, quisiera pedirte permiso para pasear a través de las que elijas para describir tu mundo y encontrarte a medio camino entre una línea y su paralela, en lo que dices o callas en aquel párrafo de pronto ajeno pero incipientemente familiar. Así, el sano empeño en volverlo propio es convergencia y transformación a la vez, pues toda letra se debe a su interpretación y todo escritor a su última forma de percibir, el mismo ser. El gusto es tan solo un grado más de la riqueza de adjetivos, en fin, carece de importancia cuando lo que uno muestra es su más íntima melodía. En definitiva, pienso, a una espiral se resumen las historias, que fluyen para completarnos como seres humanos, sin punto final. Pues nadie es perfecto y todos lo somos, o no?

Este indeseable pequeño ensayo a la libertad de expresión, al aliento, es una petición que personalmente, anhelantemente, sinceramente espero, me acerque a ti. Convencida  que lo único que “le falta” a tus secretos trazos, es que son incompletos en tanto que permanezcan agazapados, pues tan solo forman parte de una realidad individual, incompatible con su fin último, la comunicación.